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viernes, 21 de octubre de 2016

Esto es lo que las estadísticas de Pornhub dicen sobre nosotros.


El porno online es el puto negocio del siglo. No hay un solo ser humano en sus cabales y con acceso libre a Internet que no haya mojado la puntita en alguna página guarra. Estamos tan enganchados a esto de lustrarnos el higo delante del portátil que las cifras anuales de las principales plataformas porno online están convirtiéndose en reflejos muy fidedignos de la sociedad que se pajea con ellas.

En esta tesitura, cada temporada esperamos las estadísticas anuales de Pornhub con el mismo nerviosismo de las radios cuando llega el EGM. Porque a diferencia del tópico, los números de Pornhub no son precisamente fríos, de hecho penetran con violencia la mente y desnudan el alma de cada país; ofrecen conclusiones más apasionantes que un estudio de antropología.

Las cifras parecen una broma. 22.000 millones de visitas. 88.000 millones de vídeos. 1.872 petabytes, que es lo mismo que agotar todo la capacidad de almacenaje de todos los iPhones vendidos en 2015. Hablamos de más horas de gente follando en nuestros ordenadores que las que ha estado el homo sapiens en la Tierra. Espero que, para variar, os hayáis abrochado los cinturones.

La lista de países más pornófilos del mundo.





El mundo se toca. Se toca cada vez más.

Como cabía esperar, Estados Unidos y el Reino Unido son los que más pajas se hacen y más horas de porno consumen. De todos modos, las estadísticas mundiales de Pornhub proponen enigmas perturbadores, insondables en muchos casos.

Por ejemplo, en temas de retención lechera, queda claro que no podemos fiarnos del hype. Los que antes erupcionan cuando se conectan a Pornhub son los cubanos. ¡Los míticos cubanos! Entiendo que en países como Mongolia y Kazajistán no rebasen los seis minutos y pico de visionado por paja, nunca he visto a un mogol o un kazajo jactarse de su potencia folladora, pero el desconcierto golpea duro cuando detectas en la primera posición de eyaculadores exprés a los supuestos reyes del mete-saca.

La infalibilidad del alto fornicio cubano queda pues convertida en un chiste malo; tanta leyenda y tanto turismo sexual, para que al final el orgullo amatorio del fucker tropical vea reducida su reputación a cinco escasos minutos de zambomba y glaseado. Pornhub no engaña. Pornhub destroza mitos sin compasión. Y los crea. Ahora, los nuevos dioses de la corrida tardía son los filipinos. Estos ascetas del meneo pausado se tiran 12 minutos dale que te pego delante de la pantalla; tiempo suficiente para leer la sección de Economía del País, sorber el café, hacer unas compras en Amazon y correrse bien a gusto.

Eso sí, donde te mondas de verdad es en la parte dedicada a los términos más buscados en todo el mundo. El ganador es un clásico infalible: Lesbian (lesbiana). Parece que los machos terráqueos seguimos fantaseando con ese momento de amor sáfico entre dos amazonas recauchutadas que, después de detectarnos en un rincón babeando, nos invitan a unirnos a su fiesta particular. De hecho, los americanos van por delante del resto del planeta. Ya han superado esta fase de conversión de lesbianas y sueñan directamente con meter la cabeza en pleno apocalipsis labial, pues uno de los términos que más popularidad han ganado en los USA es Lesbian Hardcore Scissoring (tijera lesbiana del rollo duro). A diferencia de lo que dice el anuncio de Wipp Express, parece que para los yanquis el frotar NO se va a acabar.

No obstante, lo que más espeluzna es que en el tercer puesto de términos más buscados, detrás del siempre ganador Teen (adolescente), encontramos Step Mom (madrastra). Que la Tierra padezca un pseudocomplejo de Edipo de proporciones cósmicas, sazonado con un principio de gerontofilia, no reconforta en absoluto. Es la era de las señoras cachondas y las mamás perversas. Es la era, también, de Brienne de Tarth de "Juego de Tronos", no en balde uno de los términos que más han subido en las listas de Pornhub en 2015 es Giantess (gigantona). Vaya, que se han disparado los clicks en vídeos de mujeres descomunales destrozando sin compasión a hombrecillos enclenques y quebradizos. Conclusión: el mundo pajillero quiere madres muy cerdas, madurísimas, viciosas y, si no es mucho pedir, de la envergadura de Uliana Semenova.

No menos hilarantes son los efectos de eventos deportivos y series de televisión en la media pajillera mundial. Poca broma, cuando se emite un capítulo de Juego de Tronos, los pornhubers seriéfilos teclean el nombre de la serie compulsivamente en pos de alguna parodia porno entre, yo qué sé, un caminante blanco con monster cock de nitrógeno y la hermanita trans de Tyrion. ¿Estamos locos o qué?

Hay mucha gente a la que le ponen las mujeres descomunalmente altas.



Por cierto, un último dato de culto. En las estrellas porno más buscadas internacionalmente, la ganadora es ¡¡Kim Kardashian!! Su vídeo con Ray J es el más visto de la historia de Pornhub. ¿Qué le parecerá a Yeezy que un tercio de la humanidad se la menee con un vídeo de su mujer acostándose con otro? Ahhh, Kim cuando utilizas tus nalgas de pista de aterrizaje para helicópteros Tomahawk y las unges con varios toneles de aceite, es normal que medio planeta pajillero quiera un pedazo de ese pastel.


España: eyacula o revienta




El memorando de Pornhub es un libro abierto que nos permite acceder a la bragueta (y la psique) de todo un país. Sin filtros, ni medias tintas. Entre surrealista, histérica y contradictoria es la compilación de estadísticas de España. En primer lugar, que ningún compatriota vea su orgullo de fucker íbero mancillado por el décimo tercer puesto español en consumo de porno mundial. Es evidente que nadie se hace más pajas que un español, de hecho lo que este ranking pone de manifiesto es que en nuestro país nos las apañamos con cualquier cosa. No necesitamos internet para sacudir la nutria. De hecho, con un Lecturas con Belén Rueda en portada y un váter con pestillo tenemos más que suficiente para verter nuestra simiente a la atmosfera. ¡Y sin consumir electricidad!

Vayamos a las categorías más buscadas por nuestros compatriotas. En primer lugar Teen (jovencitas), en segundo lugar Mature (maduras) y en tercer lugar Big Tits (tetudas). No puede ser un resumen más español. No existe un indicativo más fiable de nuestras castizas e inamovibles apetencias. Nos gustan las lolitas en edad legal recién adquirida, pero también nos pirran las abuelas cachondas. De hecho, la edad nos la trae al pairo, nos conformamos con que la susodicha posea algo fundamental para triunfar con un español: un buen par de tetas. Tranquiliza saber que nuestros gustos no han cambiado un ápice en los últimos 500 años.

Y así pasamos el rato, pegados 8 sorprendentes minutos a la pantalla, dejando el pabellón del autocontrol más alto de lo esperado -por encima de brasileños, japoneses y rumanos, ¡bien!-. Y es que Pornhub no miente. En este país solo enfundamos la berenjena cuando entran en juego los dos únicos elementos que anteponemos a la masturbación: Dios nuestro señor y el balompié. Así pues, el viernes santo y la final de Champions fueron los días elegidos por esta sacra nación para practicar una hibernación de manubrio en masa.








También queda claro que los españoles seguimos siendo profundamente chauvinistas a la hora de tocarnos. En las estadísticas de términos más buscados, los dos primeros son Spanish y Espagnol. Queremos producto ibérico sí o sí. Incluso cuando vamos a uno de los términos que más han crecido en clicks este año, el de señoras de edad avanzada, tecleamos Maduras Espanolas para dejar clara la procedencia de la carne que ansiamos: las queremos veteranas, sí, pero las queremos de aquí. De la tierra. Diablos, los pajilleros nacionales confiamos en la marca España incluso en tiempos de zozobra y crisis, y eso es tan patriótico como emocionante. Por cierto, nuestra Kim Kardashian se llama Nacho Vidal. El vaso de tubo es mucho vaso de tubo.






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