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lunes, 12 de diciembre de 2016

Las parejas que hablan sobre "caca" sin sentirse incómodas son más felices.

Todo el mundo hace caca. Y todo el mundo se merece ser feliz. Por lo tanto, siguiendo esta lógica, todo el mundo se merece poder hablar sobre caca con la persona que les hace más felices. Y sin embargo, no siempre es el caso —a veces a la gente le pone demasiado tensa el tema, cuando lo que realmente necesitan es relajarse y dejar que fluya. La conversación, queremos decir. Les hará sentir más relajados, y su unión será más íntima… ¡e hilarante!


¿Qué es la “conversación sobre caca“?

La conversación sobre caca depende de cada pareja, pero en esencia se trata de un diálogo entre las dos partes de una relación en la que el horario y las expectativas de los movimientos intestinales de cada uno salen a la luz. Requiere una conversación abierta y honesta sobre cómo funciona la rutina en la cuarto de baño de cada uno, lo que la otra parte de la pareja puede esperar, qué hay que evitar y cómo evitar a la pareja cualquier situación rara relacionada con la caca. Resumiendo: es una conversación sobre tu mierda.



No se trata de compartir más información de la que te sientas cómodo compartiendo —no hay presión para hablar sobre el tamaño, color o consistencia—, solo un repaso de cómo y cuándo ocurre y cómo deben manejarlo las dos partes. Por ejemplo:

Persona 1: “Cariño, ¿te importa si entro en el baño antes de que salgamos?”
Persona 2: “¡Claro! Te espero fuera.”
Persona 1: “Oh, seguramente serán unos minutos. Tengo que…”
Persona 2: “¿Hacer caca?”
Persona 1: “Sí, tengo que hacer caca. Así que espera dentro o cogerás frío. No debería llevarme más de 10 minutos.”
Persona 2: “¡Vale! Te quiero.”

¿Por qué la “conversación sobre caca“?

Cada relación puede tener sus momentos raros, pero sentirse incómodo y desanimado cada vez que sales del baño es un sentimiento que podría arruinar una relación, y convertirá el inevitable paseo al cuarto de baño en algo demasiado doloroso. La conversación sobre caca rompe los muros y garantiza un nivel de intimidad que poca gente consigue tener con otra persona a lo largo de sus vidas. Piensa en esta conversación como en un paso previo al matrimonio —una manera de aclarar todo lo que haces—, antes de comprometerte para toda la vida. Es como hablar de tus parejas sexuales pasadas, solo que son parejas sexuales hechas de comida digerida.

Además, sentirse avergonzado por la cosa más natural del mundo es una ridiculez. ¿Y sabéis lo malo que es aguantárselo?
¿Cómo abordar el tema?

Sabemos que no es ideal estar haciéndoselo encima, pero hablando desde la experiencia, estar a punto de una diarrea rectal es el mejor momento para dejarlo caer de manera simpática. Soltarlo con toda tranquilidad, ¿ok?

Empieza con algo como “nena, te quiero, pero lo que estás a punto de escuchar y oler durante los próximos 10 minutos podría cambiar tu vida para siempre“. Luego, cuando todo haya pasado, habla sobre lo que acaba de ocurrir. Puede que te sorprenda positivamente que a tu media naranja no le importen tanto como esperabas las atrocidades que acabas de cometer en el cuarto de baño:

Persona 1: “Dios mío, no me puedo creer lo que ha pasado ahí dentro.”
Persona 2: “Jaja, ¿el qué?”
Persona 1: “Pues, digamos que va a pasar mucho tiempo antes de que vuelva a probar la comida mexicana.”
Persona 2: “¿Y eso?”
Persona 1: “Ese burrito de carnitas con doble porción de frijoles le ha hecho a mi colon lo que Hitler le hizo a Polonia en 1939.”
Persona 2: “¡Entendido! Bueno, esperaré unos minutos antes de darme una ducha.”
Persona 1: “Quizás quieras esperar 20 minutos.”
Persona 2: “Yuk.”
Persona 1: “¿Quiéres tener sexo?”
Persona 2: “Um… quizás más tarde.”


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