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viernes, 16 de diciembre de 2016

¿Qué ocurre realmente en las fiestas de sexo? Hablan las mujeres que acuden a ellas

Hemos leído mucho sobre las fiestas de sexo que se hacen por todo el mundo, pero sabemos poco acerca de lo que de verdad ocurre cuando las puertas se cierran. Ahora esto va a cambiar graciar al testimonio de tres mujeres asiduas a este tipo de ocio. Las féminas, que prefieren mantener el anonimato, han confesado todo a 'Cosmopolitan'. Antes de entrar en materia, te las presentamos:

La mujer A tiene 32 años, es diseñadora de moda y se considera seguidora del poliamor. Le fascinan los hombres abiertos a cualquier práctica con personas de ambos géneros

La mujer B tiene 36 y trabaja como coach de relaciones de pareja. Sexualmente, es muy abierta desde hace 6 meses, cuando comenzó a mantener relaciones con otra mujer. Antes de aquello, su vida en la cama era de lo más ordinaria.

La fémina C, por su parte, ha cumplido ya 29 primaveras y es música. Se considera como pansexual, es decir, le atraen las personas independientemente de su género y no se cierra a ninguna práctica íntima.

¿Cómo se encuentran las fiestas de sexo?


Una de ellas, la mujer A, comenzó en este mundo por una ex-pareja. Fue ya hace cinco años. Él tenía novia, pero a ella no le importó mucho. Sabía que eran una pareja abierta, y que el mundo de la noche era lo suyo. De pronto un día este chico le propuso acostarse con él y con su pareja. La mujer A aceptó, igual que haría días más tarde cuando la invitaron a acudir a una fiesta sexual.

La mujer B estaba deseosa de buscar nuevas experiencias sexuales, así que contactó con varias personas por internet. Se unió al movimiento FetLife, y fue todo un acierto: “No solo eran amables, generosos y bien informados, sino que además me llevaron a mi primera fiesta sexual hace ya 3,5 años”. La tercera en discordia se metió en este mundillo al cortar con la pareja “controladora y abusiva” que tenía. En su soltería conoció a muchísima gente, y como quien no quiere la cosa acabó en una fiesta sexual en un viaje a California.




¿Cuáles son las mejores?

Ya ha llovido mucho desde que el trío calavera fue a su primera fiesta sexual, en la que se sintieron excitadas y nerviosas. Ahora son todas unas expertas en la materia. La mujer A cuenta que ella es asidua a las fiestas en las que además de sexo se tiene muy presente la elección de la música y la decoración de la sala. Cuanto todo conecta, se excita mucho: "Si entras en una sala así, lo único que deseas es deshacerte de tus bragas de inmediato".


La B comenta que a ella le encanta ser la anfitriona de estas fiestas: "Me encanta dar la bienvenida a los novatos y charlar con todo el mundo, y me gusta dar rienda suelta a mi sexualidad en estas fiestas. Cada vez que lo hago en estos locales, es una aventura llena de nuevas conexiones, experiencias y descubrimientos. Cuando tienes un orgasmo se nota, no puedes mentir a nadie, y además ahí no hay necesidad de hacerlo, lo que te hace sentir muy bien". 

Estaba deseosa de buscar nuevas experiencias sexuales, así que contacté con varias personas por internet. Fue todo un acierto

La dama C, la música, descubrió un nuevo mundo y se dio cuenta de quién era realmente. Todo cambió cuando se mudó a Long Island: "Fue revelador para mí, pues me di cuenta de lo que me gustaba. Comencé a explorar mi sexualidad al máximo gracias a estar rodeada de gente que por fin me hacía sentir cómoda con mi orientación". 

Confiesan sus mejores experiencias

La primera de estas mujeres ha ido a muchas fiestas, pero la mejor experiencia sin duda la pasó en una que dio uno de sus amigos, en su casa. Este tenía piscina y un amplio jardín. "Era un fiesta privada, de unos 60 amigos. Todos nos conocíamos, y estábamos de muy buen rollo. Fue una experiencia muy divertida porque cumplí una de mis fantasías: hacerlo en el agua, como si fuese una sirena. Yo solo quería estar en el agua mientras tenía un orgasmo. Recuerdo que había uno con una varilla de acero, otros dos amigos jugaban con mis pechos y mis manos... Todo ello en un día soleado". Seguro que se lo pasó en grande.


La segunda mujer (B) no sabe con qué experiencia quedarse de todas, aunque recuerda con especial pasión una fiesta en la que se lo pasó en grande con otra mujer. La tercera (C) tampoco se decanta por una, pero sabe lo que quiere: "Mis preferidas son las fiestas en las que hay conocidos y desconocidos".

Nada es igual tras ir a una fiesta de sexo

Las personas que acuden a estas fiestas no son las mismas después de su primera experiencia. La mujer A revela que ahora es mucho más abierta, de hecho tiene dos hombres en su vida: su novio y otro chico que a la vez tiene a su novia. Los cuatro han jugado juntos, y con muchos otros. "Recientemente tuvimos una cita con una chica que estaba empezando en el mundillo y quería experimentar con mujeres", asegura. La diseñadora es consciente de que a muchos les extrañará que personas con sus aficiones sexuales tengan pareja fija, pero ella asegura que es "cuestión de prioridades y jerarquías". Siente "como si todos fuéramos seres libres que viven en la selva", pero estamos en la vida real, y aquí "hay que tener un plan o guía" convencional.

Cuando estás en una fiesta en la que estás a gusto, lo que deseas es deshacerte de tus bragas cuanto antes

La segunda mujer confiesa que no ha sido la misma desde que descubrió la comunidad poliamorosa de Nueva York: "Pude poner nombre a lo que siento acerca de las relaciones, y desde entonces he hablado abiertamente del poliamor y de lo que disfruto en las fiestas sexuales. Antes estaba cohibida: no le contaba a nadie nada sobre mis fantasías sexuales. Ahora, en cambio, soy superabierta en lo que respecta al sexo. Y converso abiertamente sobre ello".


La mujer C cuenta que desde que comenzó a asistir a estas fiestas disfruta mucho mñas de su cuerpo y sexualidad. Es toda una fan del sadomasoquismo, y lo practica sin reprimirse ni un poco porque está más en sintonía con su cuerpo. Ahora tiene dos amigos con los que se lo pasa en grande. "Una de las mejores cosas del poliamor es que cada relación saca de ti una faceta diferente. Cada una de ellas ha sacado una parte diferente de mi", cuenta. 

Desmontan los mitos de estas reuniones

Las tres entrevistadas animan a todos a acudir a estas fiestas sexuales. Y para quitar el miedo a los indecisos, desmontan los principales mitos que hay alrededor de estas reuniones. 

No se hacen agujeros en los preservativos: "Es un mito total, nadie va a una fiesta a quedarse embarazada. Si a pesar de ello tienes miedo, solo tienes que llevarte tu propio condón", dice la primera de ellas.

No es obligatorio tener relaciones sexuales. La mujer B es clara: "La gente piensa que si va a una fiesta de estas, es obligatorio acostarse con alguien, pero es completamente falso. Puedes ir, socializar, conocer gente... y si ves que no es tu rollo solo tienes que irte".

No te obligan a hacer nada. Tienes miedo de no poder decir que 'no' cuando la situación lo requiera. No hay de qué preocuparse. "La gente está acostumbrada a pedir permiso antes de hacer nada. Sin consentimiento no se hace nada. Yo me siento mucho más segura en una de estas fiestas que en un garito normal", relataba B.

Puedes ir como voyeur: si la curiosidad te mata, pero solo quieres mirar, puedes hacerlo. "Nadie está obligado a entrar en el juego. La gente puede ir a mirar, conocer gente", asegura C, quien puntualiza que sí puedes ir de voyeur siempre y cuando seas respetuoso y mantengas las distancias adecuadas con la gente que sí está intimando.


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