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jueves, 5 de enero de 2017

Diez curiosidades tecnológicas del porno 'online' que tal vez desconozcas.

Si piensas que la industria se resume en colgar un vídeo sexual y ya, estás muy equivocado. Así lo demuestran estas historias de un sector multimillonario.

Cuando hablamos de porno ‘online’, el esquema mental y empresarial que reproducimos suele ser bastante básico: un empresario improvisado, unos actores efímeros, un vídeo sexual de buena calidad y punto. Pero no nos engañemos: el porno ‘online’ mueve cantidades multimillonarias de dinero, es un sector empresarial al uso y, como tal, está expuesto a evoluciones, crisis de los modelos de negocios y cambios tecnológicos que obligan a las empresas a actualizarse si no quieren quedarse fuera.

Es por eso precisamente que esta industria suele ser siempre una de las pioneras a la hora de ponerse las pilas y evolucionar en cuestiones puramente empresariales y tecnológicas. Si no te lo crees, te animamos a descubrir estas curiosidades tecnológicas y de negocio que quizá desconocías.

1. Tecnología, tecnología y tecnología (y porno)

Con frecuencia se suele pensar que el porno ‘online’, para ser un auténtico negocio, tiene un solo ingrediente: el porno de calidad. Y sería hipócrito quitar este elemento de la ecuación, pero lo cierto es que el porno, por sí solo, difícilmente generará negocio.


Ya lo contaba Borja Mera, fundador de Cumlouder: “No somos una empresa de porno, sino una empresa tecnológica. Nosotros somos expertos en tecnología, en unos y ceros y en contenidos, eso es lo que sabemos hacer. El contenido puede ser vídeos para adultos o cualquier otra cosa, pero nosotros somos expertos en eso: en crear contenido bueno, masivo y que funcione bien gracias a nuestra tecnología”.

Es un mundillo tabú que se enfrenta a los mismos problemas que otras industrias del entretenimiento. Internet es un arma de doble filo para un sector muy acostumbrado a la innovación tecnológica. De hecho, Mera tiene la palabra ‘producto’ como fetiche: “Nos hemos obsesionado con crear un muy buen producto y una usabilidad muy buena. Y eso es lo que hace que el usuario vuelva y podamos crecer tantísimo en tantos países”.


En el mismo aspecto incidía hace poco Arnaldo Chamorro, fundador de Fakings, en una charla en la que desgranaba los aspectos más importantes del negocio del porno ‘online’: “Lo más importante no es el porno, que en internet ya hay mucho gratis, sino la tecnología. Fakings es una empresa tecnológica que distribuye porno y hacemos un buen producto. Por ejemplo, nosotros fuimos los primeros en España en conseguir que, al hacer pago con tarjeta de crédito, no se pidieran datos personales, para que el usuario estuviera tranquilo”, aseguraba.



2. No es tan fácil hacer dinero…

Por lo general, en el mundo del porno ‘online’ existe la creencia de que la barrera entre forrarse o no forrarse es simplemente moral, sólo depende de que tu conciencia te permita hacer porno o no. Si tu conciencia te lo permite, ganar una cantidad de dinero considerable será sólo cuestión de tiempo.

Sin embargo, no parece tan fácil: con la eclosión del porno ‘online’ muchas productoras clásicas ya se fueron arruinando por no saber adecuarse al cambio de paradigma y a la facilidad de acceder a pornografía de manera gratuita. Sin embargo, ganar dinero sigue sin ser nada fácil: “En 2012 hubo una burbuja y había 30 productoras porno en España; ahora somos dos, porque todas las demás no han sabido hacer las cosas”, aseguraba Arnaldo Chamorro.

“En 2012 había 30 productoras de porno en España… y ahora sólo quedamos dos”

“Si lo único que tienes es un buen vídeo, alguien acabará pirateándolo y subiéndolo a algún sitio gratuito. Por eso es tan importante crear la tecnología que te haga seguir ganando dinero pese a los problemas”, opina.

Chamorro, por tanto, lo tiene clarísimo: “Quien se crea que va a estar ganando dinero desde el primer día por subir un vídeo porno a internet, se equivoca”.

El equipo de Cumlouder en Gijón. (Borjan)

3. …pero algunos sí empezaron con muy poco

En cualquier caso, los ejemplos de emprendedores del negocio ‘online’ del porno que han ido levantando un cierto imperio tras nacer absolutamente de cero siguen apareciendo.

Fue el caso de Chamorro: “Yo monté Fakings con 200 euros en 2010. Vi que en Youtube había un vídeo que estaba triunfando: una mujer que esperaba en su casa a un fontanero y se le insinuaba. Ni siquiera era porno, sólo era morboso, porque parecía real. A mí eso me gustó mucho, así que hablé con una pareja liberal que conocía y les dije que les daba 200 euros si se grababan ellos, pero teniendo sexo”.

“Pagué 200 euros por un vídeo, lo subí a internet una noche y a la mañana siguiente ya había multiplicado por 15 la inversión”

La cosa no salió mal, precisamente: “Subí el vídeo a internet una noche: a la mañana siguiente, en menos de un día, ya había multiplicado por 15 la inversión”, asegura.

La historia de Cumlouder fue más reposada, pero también empezó con pocos recursos: “Yo tenía mis webs y un día me escribieron para poner un ‘banner’ publicitario de porno. Me ofrecieron mucho, ahí fue cuando me di cuenta de que había dinero en esto”.

Así, unos años más tarde empezó a gestarse lo que sería Cumlouder: “Como vimos que en España no había nada de lo que se estaba haciendo en Estados Unidos a nivel de vídeos porno, decidimos lanzar nuestra propia productora”

“Cuando me ofrecieron tantísimo dinero por un ‘banner’ porno vi que ahí había negocio”

Como decimos, la experiencia fue más larga que la de Fakings, pero tampoco se prolongó demasiado: “Estuvimos un año buscando actores, actrices, empezando a grabar hasta que lanzamos el portal en 2010”.

Y nuevamente, la experiencia fue más que buena: “Triunfó nada más nacer, tuvimos 250.000 visitas en una semana. Imagínate qué locura, es que eso no lo consigue nadie”.


4. El producto estrella: los ‘tubes’

Cualquiera podría pensar que el mayor volumen de ingresos de la industria del porno ‘online’ reside en los usuarios que deciden pagar por los contenidos, pero nada más lejos de la realidad.

El verdadero negocio está en los ‘tubes’ o ‘Youtubes porno’, es decir, los portales de vídeos porno (pirateados o no) gratuitos para todo el mundo y de manera ilimitada. De hecho, los dueños de Cumlouder ganan mucho más dinero con ellos que con su propia productora: “Cumlouder ‘sólo’ tiene 500.000 visitas al mes. En nuestros ‘tubes’ tenemos 600 milones de usuarios al mes, 20 millones de visitas al día y somos terceros o cuartos en el mundo en contenido para adultos. Tenemos portales en todo el mundo y en todos los idiomas: en alemán, holandés, brasileño, italiano, francés, indio… Una barbaridad”, asegura.

“Los ‘tubes’ revolucionaron el mercado y nos marcaron el camino: dar gratis los vídeos”

Para Arnaldo Chamorro, de Fakings, estos ‘tubes’ han supuesto un antes y un después: “Revolucionaron el mercado. Antes los webmasters sí podían llevarse 200.000 euros al año simplemente vendiendo vídeos, pero los ‘tubes’ empezaron a darlos gratis, así que muchos webmasters de entonces lo dejaron”.

En cualquier caso, Chamorro no se queja: “Los ‘tubes’ nos marcaron cómo teníamos que hacer los demás las cosas: dando gratis el contenido. Si la gente ya tenía tanto porno gratis, ¿por qué iba a pagar por tus vídeos?”.

Oficinas de Cumlouder en Asturias. (Borjan)

5. La piratería puede ser (muy) buena

A los grandes del mercado la piratería puede suponerles un ligero dolor de cabeza, un mal menor, pero para las productoras pequeñas puede ser muy útil si necesitan crecer: “En Fakings vimos la repercusión que teníamos en los ‘tubes’, todo el mundo subía nuestros vídeos, así que decidimos piratearnos nosotros mismos y subir nuestros vídeos para darnos a conocer”, cuenta Chamorro.

Luchar contra la piratería puede parecer una batalla perdida, con lo que conviene tenerla de aliada: “Desde que yo cuelgo un vídeo en Fakings hasta que veo que se ha pirateado, pasa un minuto. Porque hay empresas que el pirateo lo hacen automáticamente, así que no suelen tardar más”.

“Teníamos mucha repercusión en los ‘tubes’, así que decidimos piratearnos a nosotros mismos para darnos a conocer”

En los ‘tubes’ de Cumlouder, Borja Mera optó por alternar los contenidos de pago con los gratuitos, que se financian gracias a la publicidad: “Ponemos muy poca publicidad y que no sea molesta. Y la publicidad de porno es mucho más barata que la de ocio, por ejemplo, pero claro, si mueves 20 millones de visitas al día, las cuentas salen”.

Y vaya si salen: en 2015, la empresa matriz de Cumlouder, Techpump, facturó 9,07 millones de euros y tuvo un beneficio de 3,4 millones.

En Fakings también lo tienen claro: “Nosotros empezamos a dar contenido gratuito en 2014, cuando nacimos, y parecía una locura. Pero es que por aquel entonces teníamos 11.000 visitas al mes… y ahora tenemos 457.000. Las plataformas que estamos triunfando somos las que estamos dando mucho contenido gratuito para hacerlo rentable con publicidad”, asegura Chamorro.



6. Boicot de bancos, Paypal, redes sociales…

Pese a la tremenda cantidad de dinero que mueve el porno en internet, lo cierto es que la mayoría de productoras y plataformas se encuentra con serias dificultades para disponer de la logística financiera adecuada.

No son pocos los miembros del sector que suelen señalar la paradoja: “Paypal te rechaza la cuenta, los bancos no te habilitan el pago con tarjeta… incluso las empresas de ‘mailing’ se niegan a darte servicio. En cuanto ven que somos porno nos dicen que no, como si fuéramos narcotraficantes”, asegura Arnaldo Chamorro.

Paypal te rechaza, los bancos no te dan pago con tarjeta, Google te saca del buscador…

Pero el aparente boicot no sólo llega desde este tipo de compañías, según Chamorro, sino también desde las propias redes sociales: “Facebook nos cierra las cuentas y Twitter, a veces, también. Es una putada, porque consigues a tus seguidores, te los trabajas… para que luego te cierren”.

Google tampoco se salva de la crítica: “Nos intentó sacar a todos de los resultados del buscador. De hecho, a los portales porno nos sugirió quitarnos los dominios .com y usar el .xxx. Todos dijimos que no, y esos dominios han sido un gran fracaso”.

7. El antídoto: actores y actrices en redes sociales

Ante el ‘boicot’ que las plataformas denuncian por parte de las redes sociales, últimamente han encontrado una fórmula que suele funcionarles bastante bien: ‘empoderar’ y dar más protagonismo a actores y actrices en las propias redes a través de perfiles personales.

“Les ofrecemos ser sus propios ‘empresarios’ y enlazar sus contenidos desde sus redes sociales”, nos cuenta Arnaldo Chamorro, “ya que Twitter no suele borrar cuentas personales de este tipo. Además, así ellos se sienten también más seguros”.

Jordi ‘El niño polla’. Foto: Enrique Villarino.

En este sentido nos encontramos a un recién conocido: Jordi ‘El Niño Polla’, un jovencísimo (21 años) actor porno de Ciudad Real que, tras ser descubierto y lanzado por Fakings, consiguió fichar este 2016 por Brazzers, uno de los reyes del porno mundial. Y el éxito de Jordi en las redes sociales es abrumador: su cuenta de Twitter (291.000 ‘followers’) tiene más seguidores que la del mismísimo Nacho Vidal (226.000).

El resultado parece satisfactorio para ambas partes: por un lado, las plataformas tienen cuentan con muchos seguidores que enlazan sus contenidos; por otro, los actores y actrices tienen un control de su público y, por tanto, pueden tener un mayor control de su carrera profesional.


8. El móvil, el 70% del tráfico

Si el móvil se ha convertido en nuestro dispositivo favorito para consumir todo tipo de contenidos, el porno no iba a ser menos, por mucho que podamos pensar que este tipo de contenido invita a ser consumido en aparatos de mayor tamaño.

Daniel Abramovich no tiene oficina pero es capaz de gastarse 20.000 dólares en rodar una escena para su productora de cine porno. Hacerlo en realidad virtual sale caro

Las cifras están claras: “En Fakings, el 70% del tráfico ya nos llega desde el móvil, así que tuvimos que adaptarnos a él, hacer un diseño ‘responsive’… Tenemos que ir cambiando cada poco”, contaba Chamorro.

El fundador de Fakings tira de humor para asegurar que el cambio de dispositivo no sólo se debe a la tendencia general en el consumo de cualquier tipo de contenido, sino que en realidad, en el caso del porno, hay explicaciones mucho más sencillas: “Si una persona no vive sola y está viendo porno en el portátil o con una pantalla grande, va a ser más fácil que le pillen. Si estás con el móvil, eso no pasa”.

9. El presente: webcams y vídeos en directo

Hace tiempo que las grandes productoras de pornografía ‘online’ dejaron de centrarse sólo en las escenas y descubrieron una nueva mina de oro: las webcams en las que las actrices y actores (más lo primero que lo segundo), además de desnudarse, interactúan directamente con el usuario.

La tendencia ha sido un éxito claro: en primer lugar, porque el hecho de poder chatear con la actriz en cuestión atrae muchísimo más a los usuarios, que permanecen más tiempo pendiente de un vídeo; en segundo, porque ese tiempo se paga muy bien, con lo que las productoras se sacan un buen pellizco económico.

Arnaldo Chamorro también las usa en Fakings, al igual que Cumlouder, y nos añade una ventaja más: “El contenido en directo es mucho más difícil de piratear, así que todos estamos apostando mucho por ese formato, ya que es más rentable”.

Las extorsiones de piratas que ‘hackean’ ‘webcams’ están a la orden del día

10. El futuro: ¡realidad virtual!

Llevamos unos años especulando sobre si será una de las próximas revoluciones tecnológicas. Hay quien cree que lo cambiará todo, pero también quien opina que, más allá de la moda y la curiosidad, la realidad virtual no pasará de ser un mero entretenimiento para una minoría de personas con mucho tiempo (y dinero) suficiente.

Sin embargo, hace tiempo que la industria del porno viene preparándose para esta revolución e intentando convertirse en uno de los pioneros de la realidad virtual: “Esto va a cambiar el mundo de los videojuegos, el del cine… y sí, también el del porno”; asegura Chamorro.

Para él, el principal motivo de esta eclosión en su sector está más que justificado: “La amplitud de visión que te da es tremenda, no es comparable a lo que hay ahora”. Sin embargo, también ve un problema “de privacidad: cuando tienes puestas unas gafas de realidad virtual sólo ves lo que está en las gafas, así que en realidad pierdes mucha privacidad si aparece alguien en tu habitación”.

Foto: EFE/Andre Kosters.

Pese a que entre todos nos encarguemos de ‘taparlo’, el porno ‘online’ es un sector económico relevante y, como tal, se ve sometido a cambios de mercados y tendencias de negocio igual que cualquier otro sector empresarial. Si nunca te habías planteado toda la tecnología y factores de negocio que puede haber detrás del porno, ahora ya lo sabes.

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