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jueves, 23 de febrero de 2017

MKUltra: el cruel proyecto de la CIA para torturar y controlar la mente


Una agencia de inteligencia ha trabajado durante tres años en el desarrollo de un programa piloto para manipular las conciencias y desarrollar técnicas de tortura contra los prisioneros y enemigos políticos. Intenta penetrar en la mente humana para controlar la conducta, forzar confesiones y descubrir hasta qué punto puede resistir el organismo para servir a sus propios fines, ahondando en la vulnerabilidad y el miedo para lograrlo. Durante más de dos décadas, la agencia experimenta con soldados, drogadictos, presidiarios y pacientes psiquiátricos mientras trabaja encubierta y en la ilegalidad.

A primera vista, el escenario descrito parece salido de una novela distópica que años después de su publicación, triunfa en taquilla con su versión cinematográfica adaptada por Hollywood. Sin embargo, aún la ficción más elaborada es insuficiente para describir la crudeza de la operación más oscura de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) durante la Guerra Fría: el proyecto MKUltra.








Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, los organismos de inteligencia de los Estados Unidos redoblaron sus esfuerzos por desarrollar programas para evitar el avance del socialismo desde la Unión Soviética en la paranoia que caracterizó a la Guerra Fría. La maquinaria norteamericana no sólo funcionó a nivel ideológico con películas, afiches, listas negras e incluso artistas abstractos para lograr su cometido; también experimentó con seres humanos durante años desde la clandestinidad.

La investigación que sacó a la luz la operación definió su origen MKUltra fue establecido para contrarrestar los avances percibidos por los soviéticos y chinos en técnicas de lavado de cerebro e interrogatorios. 


A lo largo de los años, el programa incluyó varios experimentos médicos y psicológicos, algunos de los cuales condujeron a resultados desfavorables”.






Se trató del proyecto de investigación y desarrollo de tecnologías de confesión y tortura más grande de la historia. Una empresa multidisciplinaria que sirvió como cabeza a más de 149 investigaciones, cuyo objetivo fue la innovación de técnicas para controlar el cerebro humano a través de armas biológicas, productos químicos, drogas y otros métodos de control y tortura, controlarlo tanto física como mentalmente. 

Según los archivos oficiales, “participaron al menos 80 instituciones y 185 investigadores privados. Debido a que la Agencia financió indirectamente MKUltra, muchas de las personas participantes desconocían que estaban tratando con la CIA”.



La intención del programa, según el documento desclasificado 471 U.S. 159 de la Suprema Corte de los Estados Unidos que formó parte de la investigación oficial posterior que desenmascaró las operaciones ilegales y los delitos a la salud de la CIA, considera que tuvo como misión 


“la investigación y desarrollo de materiales químicos, biológicos y radiológicos capaces de emplearse en operaciones clandestinas para controlar el comportamiento humano”


Los adictos a la heroína eran atraídos para participar en experimentos con LSD aprovechándose del síndrome de abstinencia con la promesa de obtener más heroína. Más de un millar de militares fueron inducidos para probar al menos seis drogas nuevas para manipular la conciencia. Cientos de estudiantes, académicos y científicos de Harvard, Stanford y otras de las universidades más prestigiosas en Estados Unidos, colaboraron con el proyecto, la mayoría sin siquiera enterarse. Los hospitales y las clínicas estatales aportaban a pacientes con trastornos psiquiátricos para la investigación bajo la premisa de probar “nuevas terapias” y al menos tres centros penitenciarios colaboraron con instalaciones y reclusos que fueron utilizados como ratones de laboratorio.


El saldo del MKUltra es mayúsculo. En 1975, el comité del Senado encargado de la investigación de las operaciones de inteligencia, conocido simplemente como Church, puso en marcha una averiguación sobre víctimas, métodos y todo lo relacionado con el proyecto. Gracias a esos esfuerzos, se reveló públicamente lo poco que se conoce de los 23 años que oficialmente se mantuvo activo, antes de ser cancelado por la propia CIA.


“Los registros de todas estas actividades fueron destruidos en enero de 1973, por instrucción del director de la CIA, Richard Helmes”




La principal fuente de documentación fueron los testimonios directos de víctimas y algunos ejecutores perturbados, además de contados archivos oficiales de la CIA que sobrevivieron a la desaparición y quema de la evidencia escrita sobre los horrores de tal operación.

El documento oficial del Senado, “Project MKUltra, The CIA’s Program of Research in Behavioral Modification” de 1977 revela el sabotaje a la investigación de parte de uno de sus principales promotores y encargados de la dependencia. En la actualidad, el programa ha motivado distintas líneas de investigación, pero su concreción en una hipótesis sólida se desvanecen ante el poder de todos quienes evitan que la verdad del MKUltra y un sinfín de proyectos destinados a mantener el orden mundial y participar activamente en asesinatos, ejecuciones, torturas, violaciones a los derechos humanos, golpes de Estado e invasiones militares se mantengan en secreto bajo la custodia del gobierno del país más poderoso del mundo.


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