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sábado, 8 de abril de 2017

Cuando el creador de ‘Juego de tronos’ nos contó ‘La bella y la bestia’


Hasta cierto punto, todos conocemos la historia. George R. R. Martin, un escritor de fantasía bastante respetado (pero no famoso) se le apareció la Madre de Dragones en 1996, cuando empezó a publicar un meganovelón titulado Canción de hielo y fuego. Y no digamos a partir de 2011, el año en el que Juego de tronos llegó a la TV. Pero, antes de esos momentos cruciales, Martin ya había hecho sus pinitos en el audiovisual. Algunos de ellos, además, bastante sorprendentes. Sin ir más lejos, ¿te imaginas una versión de La bella y la bestia con Hellboy y Sarah Connor en los papeles principales? Pues él fue uno de los responsables.


En honor a la verdad, digamos que Martin no fue el creador de La bella y la bestia, el show televisivo que emitió CBS entre 1987 y 1990. La idea de transportar el cuento a la Nueva York ochentera fue del productor Ron Koslow, conocido (es un decir) por haber escrito Cuando llega la noche para John Landis. Ahora bien, Martin fue el guionista más destacado de la serie (junto a Alex Gansa y Howard Gordon, futuros creadores de Homeland) e incluso se permitió algún cameo que otro. Cameos que, vistos hoy en día, resultan apabullantes, no sólo por lo joven que aparece en ellos, sino también porque… ¡estaba delgado!








El argumento de la serie puede parecer predecible, pero no lo es tanto. Hamilton, célebre ya por haber protagonizado Terminator (y, ejem, Los chicos del maíz) interpretaba a Catherine, una abogada pija que era atacada y dada por muerta en Central Park. Por suerte para ella, Vincent (la bestia, de facciones leoninas, encarnada por Perlman) la encontraba tras el asalto, y la llevaba a un mundo subterráneo, situado en las alcantarillas, donde habitaban tanto él como otros marginados sociales dirigidos por Padre (Roy Dottrice). 

A partir de entonces, ambos protagonistas quedan unidos por un vínculo telepático que les permite saber si el otro está en peligro. Y, sí, también hay una historia de amor, que va más allá de lo platónico, pero que a veces se camufla bajo eufemismos bastante tontorrones. Aparte de esto, lo interesante de La bella y la bestia está en cómo subvierte las premisas del cuento original. Aquí, el monstruo es quien encarna las virtudes (coraje, altruismo, generosidad), mientras que la hermosa joven empieza siendo una yuppie egoísta y frívola, poniéndose las pilas sólo tras su encuentro con los parias que su ciudad no quiere ver.





En el día de hoy, la mayoría de los implicados en el show guarda un buen recuerdo de él. Ron Perlman, que lució un look espectacular gracias al maquillaje de Rick Baker, afirma que los guiones de Martin “sonaban como [el saxofonista de jazz] John Coltrane puesto de ácido”, lo cual aseguramos que es un elogio. “Trabajar con Ron ha sido una de las mejores experiencias de mi vida”, añade Martin, señalando que su trabajo le permitió sacar a relucir aficiones como la poesía (“Nosotros emitíamos los viernes, y había gente que se pasaba por la biblioteca los lunes, preguntando por los poemas que leía Vincent”) o la creación de una interminable retahíla de personajes secundarios.

“Nunca fuimos un megaéxito, pero la serie se hizo muy popular”, prosigue el escritor. De hecho, La bella y la bestia se llevó seis Emmy y un Globo de Oro (para Perlman; Linda Hamilton fue nominada dos veces). ¿Qué le ocurrió, entonces? Pues cosas habituales en las series de su época. Para empezar, Hamilton se quedó embarazada, con lo que abandonó el show: los guionistas mataron a su personaje y lo reemplazaron por una nueva heroína, interpretada por Jo Anderson. Además, la producción no era barata, y Martin confiesa que lidiar con la censura tampoco resultaba fácil: “Nosotros tratábamos de forzar los límites, pero los límites también nos forzaban a nosotros”. 

Así pues, la serie llegó a su fin tras la tercera temporada, dejando 56 episodios. En 2012, Ron Koslow impulsó Bella y bestia, un remake con Kristen Kreuk y Jay Ryan, sin demasiado parecido con el original y cuyas cuatro temporadas hasta la fecha (en The CW) no han caído bien entre la crítica. Por lo que a Martin respecta, el fin de la serie le dejó muy quemado… y le animó a abandonar la TV para escribir una historia de inspiración medieval, qué había empezado a idear en su adolescencia y que, si salía bien, debería hacer trizas los tópicos de la literatura de fantasía. Si lo consiguió o no, es otro cantar, pero está claro que el escritor acabó dando a luz a una auténtica bestia de las audiencias.

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