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lunes, 17 de abril de 2017

Muerte, desmembramiento y violación: las historias reales de las princesas de Disney


Las princesas de Disney son unos personajes muy queridos para las personas que han crecido con ellas y sus canciones. Nos enseñaron que la belleza está en el interior, que de donde vienes no determina a donde llegues y que el bien siempre vence al mal.


Sin embargo, las primeras historias de las princesas no tienen hadas madrinas, un cangrejo que canta o un príncipe perfecto que viene cuando más le necesita (sí hay príncipes y reyes, pero a veces no son buenas personas). Las historias que inspiraron a las películas favoritas de los niños son en realidad más oscuras. Hasta las más parecidas a las versiones de Disney tienen su partes macabras.

Te presentamos las historias reales de las princesas de Disney.








Cenicienta

Cenicienta es la princesa que ha tenido suerte. Aunque su cuento sí contiene desmembramientos, ella no pierde ninguna parte de su cuerpo. La otra historia de Cenicienta fue escrita por los Hermanos Grimm. Como todos sabemos, los hermanos tenían un sádico sentido del humor.

La historia de los Hermanos Grimm tiene todos los componentes de la película: Cenicienta, dos hermanastras, un madrastra, un padre y un príncipe. A diferencia de la versión de Disney, no hay una hada madrina. En realidad, es un árbol mágico que Cenicienta alimenta con sus lágrimas y que le proporciona varias cosas, como un vestido. En este cuento, las hermanastras están verdaderamente locas (quizá por desesperación), y eso les cuesta partes de sus cuerpos. Cuando viene el príncipe con el zapato de Cenicienta, una de las hermanas se corta el dedo gordo para poder ponérselo, mientras la otra se corta un pedazo de su talón. El príncipe al final se da cuenta del engaño porque ve que el zapato está lleno de sangre.

Sin embargo, el sufrimiento no termina para las hermanastras. En la boda de Cenicienta, deciden que quieren caminar hacia el altar con ella. A los aliados de Cenicienta, que en el cuento son pájaros y no ratones, no les gusta mucho, así que les picotean los ojos.


La Sirenita

La sirenita no tiene la misma suerte que Cenicienta. En el cuento, escrito por el danés Hans Christian Andersen en el siglo XIX, sufre mucho desde el principio hasta el final. Primero, cuando llega a su mayoría de edad, su abuela le pone ocho ostras en la cola, que le muerden causándole un tremendo dolor. La sirenita le dice a su abuela que le duele, pero su respuesta es: “El orgullo debe aguantar el sufrimiento”.

En segundo lugar, la bruja del mar le da a la sirenita pocas opciones. Si consigue que el príncipe se enamore y se case con ella, vivirá y tendrá un alma inmortal. Por otro lado, si el príncipe se casa con otra, se convertirá en espuma de mar. Hasta intentar conquistar al príncipe es doloroso. Según la bruja, cada paso de la sirenita en la tierra se sentirá como si estuviera caminando encima de navajas afiladas.

No consigue el amor del príncipe, que le trata como una mascota y sólo le permite dormir frente a su puerta. Al final el príncipe se casa con otra. Mientras la sirenita se prepara para morir, sus hermanas salen del mar y le dan una navaja que les ha entregado la bruja. Si la sirenita mata al príncipe, volverá a tener una cola y podrá regresar al mar. Obviamente, no lo puede hacer. Sin embargo, no “muere” exactamente. Se convierte en una “hija del aire”, con la posibilidad de conseguir un alma inmortal si hace buenas obras durante 300 años. En otras palabras, la sirenita acaba en una especie de purgatorio.


La Bella y la Bestia

La envidia lleva a las personas a hacer cosas terribles, y eso tiene sus consecuencias. Esta es una de las moralejas en La Bella y la Bestia de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, el cuento original publicado en 1740. Aunque los temas principales del cuento son parecidos a la película de Disney, carece de algunos personajes queridos que conocemos. Por ejemplo, Lumiere, Ding-Dong (el reloj) y la Señora Potts no existen, por lo tanto, la bestia vive solo en su castillo. Tampoco existen Gastón o Le Fou.


El resto de la historia es muy parecida, pero tiene algunos giros malvados. Para empezar, Bella tiene tres hermanos y dos hermanas y viene de una familia rica. Un día, el padre pierde su fortuna y la familia es obligada a irse a un pueblo para vivir una vida más modesta. Luego llega la parte de la historia que ya conocemos: el padre se refugia en el castillo durante un tormenta, la bestia se enfurece y amenaza con matarlo pero Bella se cambia por él. La bestia es amable con Bella desde el principio. La nombra la ama del castillo y cada noche le pide que se case con él (ella dice que no). Hasta le permite visitar a su familia con la condición de que solo se quede una semana.

Aquí entra el giro. Las hermanas malvadas de Bella se escandalizan al ver a su hermana viva y vestida con ropa elegante. Confeccionan un plan para convencer a Bella de que se quede más tiempo y rompa la promesa que le hizo a la bestia, con la esperanza de que esto le enfurezca y acabe comiéndosela. Para conseguir esto, pretenden ser amables con ella. Funciona, aunque Bella con el tiempo se siente mal por engañar a la bestia y regresa a su lado. Finalmente le confiesa su amor, rompiendo su hechizo, y se convierte en humano. La bruja más tarde lleva a la familia del Bella al castillo y transforma a sus hermanas en estatuas de piedra. Las coloca frente al castillo para que puedan ver la felicidad de Bella hasta que asuman sus propios defectos.


La Bella Durmiente

Hay veces que pasan cosas terribles mientras estamos dormidos, como nos enseña el cuento de Sol, Luna y Talía, la primera versión de la bella durmiente publicado por Giambattista Basile en el siglo XVII. Aunque las versiones posteriores de este cuento también son un poco perturbadoras.

La versión de Basile tiene un comienzo familar. Los hombres sabios del reino le dicen al Señor del castillo que su hija, Talía, corre peligro de clavarse una espina de lino. Por lo tanto, se prohíbe el lino en el reino. Sin embargo, Talía acaba encontrando una rueca y usándola se clava una espina bajo su uña, y aparentemente muere. Su padre deja el “cadáver” en una de sus propiedades en el bosque. Un día, un rey (que está casado) se encuentra con Talía e intenta despertarla. Como no lo consigue, la viola y la deja allí, olvidándose de ella por un tiempo. Esto tiene sus consecuencias.

El rey dejó a Talía embarazada y ella da la luz a dos niños mientras está dormida. Los niños son cuidados por hadas, que les colocan en los pechos de Talía para que se alimenten. En una de estas ocasiones, uno de los niños chupa el dedo de su madre y logra sacar la espina. Talía despierta y cría a sus dos hijos, a los que llama “Sol” y “Luna”, aunque no sabe cómo ha pasado. El rey más tarde se acuerda de Talía y va a verla. Allí le cuenta lo que ha ocurrido y acaban siendo amigos.

Sin embargo, la esposa del rey se entera de lo que ha pasado e intenta cocinar a los hijos ilegítimos del rey y arrojar a Talía al fuego. Su plan no tiene éxito. Al final, la esposa muere (es arrojada al fuego) y el rey toma a Talía como su mujer.


Rapunzel


Además de Sol, Luna y Talía, Giambattista Basile también escribió una de las primeras versiones de Rapunzel. La otra versión la escribieron los Hermanos Grimm basándose en la original, aunque esta vino dos siglos después. A diferencia de la bella durmiente, la versión de Basile de Rapunzel es sorprendentemente “normal”, considerando las historias de las princesas. La única similitud que tiene con Enredados es el pelo y el príncipe, más o menos.

Hablaremos de las versiones de Basile y Grimm, ya que son muy similares salvo algunos detalles macabros. Ambas versiones empiezan con la madre de Rapunzel, que siente tanto deseo por las hierbas frescas del jardín de al lado de su casa que las roba. Como castigo, la madre tiene que entregar su hija al dueño de las hierbas (en el cuento Grimm, una bruja, en el cuento Basile, un ogro). Rapunzel es mandada a vivir en una torre completamente sola, con la única visita de la bruja o el ogro en contadas ocasiones. Con el tiempo conoce a un príncipe, se enamoran y pasan las noches juntos.

En la versión de Basile, Rapunzel y el príncipe deciden escaparse. El ogro se da cuenta y los persigue, pero Rapunzel usa nueces mágicas para detenerle. Un lobo le mata y los enamorados viven felices para siempre. Sin embargo, aquí es donde la versión de los Grimm empieza a diferenciarse. En esta versión, Rapunzel se queda embarazada y la bruja le corta el pelo y le echa de la torre, dejándola en un desierto donde da a luz a gemelos. Luego, engaña al príncipe con el pelo de Rapunzel y este salta de la torre. Se cae en una cama de espinas y se queda ciego. Tras varios años, Rapunzel y los niños se encuentran con el príncipe y sus lágrimas le curan. Finalmente, viven felices para siempre.


Blancanieves y los siete enanitos

Por último, terminamos con la historia de Blancanieves, escrita por los Hermanos Grimm en 1812. Este cuento sí se parece más a la película de Disney, pero como mucho de lo que escribieron los Grimm, tiene sus partes perturbadoras. En la versión de los Grimm, como en la de Disney, la reina malvada tiene envidia de Blancanieves porque se da cuenta de que es más hermosa que ella y por lo tanto intenta matarla.


Su primer intento es contratar a un cazador para asesinarla y le pide que le traiga sus pulmones y su hígado. El cazador no puede matar a Blancanieves y le dice que huya. Es aquí donde se encuentra con los enanitos, que le permiten quedarse en su casa si les ayuda con las labores domésticas. Mientras tanto, el cazador le entrega a la reina los órganos de un jabalí, los cuales se come. La reina intenta matar a Blancanieves dos veces más con un corpiño y un cepillo, pero no tiene éxito. Finalmente, intenta matarla con la manzana envenenada. Al principio, todos creen que lo ha logrado y los enanitos la ponen en un ataúd.


De repente, llega un príncipe y se enamora de Blancanieves. Aunque cree que está muerta, le pide a los enanitos que le den el ataúd para que al menos la pueda ver el resto de su vida. Al llevársela, los sirvientes del príncipe tropiezan, y el movimiento consigue sacar el pedazo de manzana atascado de la garganta de Blancanieves. Esta se despierta y va al palacio del príncipe para casarse con él.

Hasta aquí, la historia no parece tan oscura (salvo la parte de los órganos), pero no sería de los Hermanos Grimm si no tuviera un elemento sádico. Sin saber que se trataba de Blancanieves, la reina fue a la boda. Cuando llegó, le obligaron a ponerse unos zapatos de hierro al rojo vivo y bailar con ellos, hasta que cayó muerta.


Después de leer esta lista se puede decir que aunque las princesas hoy en día tienen vidas de cuento de hadas, las originales no lo tuvieron tan fácil.

¿Qué pensaría un niño si le dijeras que cuando la sirenita caminaba por la tierra sentía el dolor de navajas afiladas? Puede que algunos tengan respuestas distintas, pero algo es seguro: podría ser muy traumático.


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