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viernes, 21 de abril de 2017

Venden en Amazon esta pistola eléctrica… y alguien ha publicado el comentario más surrealista y desternillante de la historia


Las “reseñas troll“ se han convertido en un gran entretenimiento en las comunidades o redes sociales de Internet, que de vez en cuando aparecen en páginas de Amazon, Yelp o TripAdvisor y se viralizan con rapidez.


Hoy tenemos un ejemplo magnífico: entre las reseñas de esta pistola eléctrica, alguien ha dejado una de las reseñas más geniales que hemos visto en mucho tiempo, que no ha tardado en viralizarse en las redes sociales.


Este es el producto en cuestión:




Y esta, la legendaria reseña:









“He comprado este artículo después de haberme enfrentado a unas sanguijuelas que me venían exigiendo mi dinero. Soy un tipo que está relativamente en forma, pero no podía competir contra ellas. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que protegerme.

El día después de comprar este producto, fui al parking del mismo centro comercial en el que me asaltaron por primera vez. Me acerqué al grupo de estas pequeñas hooligans, que estaban frente a la puerta de la entrada. Eso sí, lo hice ocultando mi arma secreta.

Les pregunté fríamente “¿Os acordáis de mí?”. Una de ellas levantó la mirada y dijo: “¿Has vuelto para comprar más galletas o más chocolatinas? ¡Mi equipo de las Girl Scouts tiene que recaudar más dinero!”.

Yo respondí: “No, no te vas a llevar mi dinero en esta ocasión”. Y ella replicó: “Pero señor, ¡si están deliciosas!”. En ese momento, saqué de mi bolsillo mi pistola eléctrica Knuckle Blaster y grité: “¡La has liado, perra!”. Las cinco chicas que estaban en el tenderete salieron corriendo y no paraban de gritar.

Empecé a golpear mi pecho para celebrar mi victoria. Accidentalmente, activé la pistola eléctrica. 950.000 voltios fueron directos a mi pezón derecho. Desperté 4 horas más tarde con el sonido de unos pasos. Esas niñatas exploradoras habían traído a sus padres.

Pero yo estaba listo para la acción. Me tiré encima del más grande gritando: “¡¡¡AL ATAQUE!!!”. Le pegué en el estómago y cayó al suelo. Cayó al suelo más fuerte que un niño gordo cuando se cae en el gimnasio.

Los otros padres empezaron a rodearme, así que cambié la técnica de ataque. Junté las manos con los puños cerrados, levanté mis brazos y empecé a hacer el giro del helicóptero. Todos ellos dieron marcha atrás, aterrorizados por mi impresionante media de revoluciones por minuto.

A los pocos segundos empecé a marearme y uno de los padres se abalanzó sobre mí. A la que saltó sobre mí para sujetarme, empecé a sentir náuseas. Entonces, todo se ralentizó a mi alrededor. Y en ese momento recordé que había comido en un mexicano y que el burrito que había comido quería salir por donde había entrado.

Apunté hacia mi enemigo y le lancé un chorro de vómito como si fuera una bala. De esta forma lo tiré al suelo. Entonces empecé a cantar: “Let the bodies hit the floor. LET THE BODIES HIT THE FLOOOOOOOOOOR

Agarré mi pistola eléctrica y me la puse en la boca, corriendo de cabeza hacia mis enemigos y electrocutándoles con los dientes. Finalmente, todos quedaron inconscientes y yo regresé a casa victorioso”.



Fuente

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