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jueves, 29 de junio de 2017

4 Trucos para enfriar la bebida muy rápidamente.


Llegas de la playa, la piscina o el trabajo y mueres por beber algo fresco. Pero en la única tienda de tu barrio que has encontrado abierta a las cuatro de la tarde de un día de agosto solo tienen botellas o latas "del tiempo", es decir, a punto de ebullición. Compras el líquido y te enfrentas a una larga espera si deseas enfriarlo en el congelador. No lo hagas. Gracias a estos cuatro trucos hay un drama del primer mundo que podemos resolver y así tener las bebidas listas para beber en cuestión de minutos, e incluso segundos.







Si tienes hielo y sal

El más común de los trucos pasa por tener hielos y ninguna voluntad de mezclarlos con la bebida que vas a tomar. Un cerveza con cubitos es un sinsentido y, para algunos, aguar con ellos los refrescos gaseosos también lo es. Pero aun así el hielo puede ayudar a enfriar una lata o una botella en apenas dos minutos. Basta con colocar la bebida en una ensaladera con agua, echar dos cucharadas soperas de sal, muchos cubitos y removerlo. Queda realmente frío en tan poco tiempo. La explicación pasa por una mera reacción endotérmica: la sal necesita de calor para disolverse en el agua y solo lo encontrará en la lata o botella, así que se lo robará y la temperatura del hielo pasará rápidamente al recipiente.










Si tienes hielo y una picadora 

Los camareros se enfrentan al problema de las bebidas calientes muy a menudo y alguno que otro ha discurrido esta curiosa y efectiva forma de enfriar latas en apenas 45 segundos. Para ello utilizan una picadora de hielo sin cuchilla. Insertan la lata de forma indirecta en un taladro para no agujerearla. Echan cubitos en el cubo de la picadora y accionan el aparato. El movimiento hace que el traspaso de temperatura de los hielos al recipiente se acelere.





Si no tienes hielo, ¿tienes servilletas? 


Para colmo de males te plantas ante el congelador y tampoco hay hielo. Tendrás que esperar igualmente para reducir la temperatura de la bebida, pero hay un modo de acelerar el proceso. Si envuelves el recipiente en un trozo de papel de periódico o de papel de cocina y lo mojas hasta que quede pegado a él, la espera se reducirá a menos de la mitad. En el papel mojado quedará una fina capa de agua que se congelará muy rápido y estará en contacto directo con el recipiente.






Si no tienes hielo pero eres previsor 

Este método necesita de algo de previsión y sirve también para los que quieran evitar los cubitos de hielo. Los llamados vasos nevados se consiguen dejando siempre en el congelador un vaso o una jarra. Poco antes de utilizarlo se sacará para aplicarle unas gotas de agua con un spray y volver a colocarlo en el congelador durante unos minutos.


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